miércoles, 2 de abril de 2008

La Plaza del Sí

(EL DIARIO REGIONAL, 03/04/2008) En la tarde de hoy, cuando salía de mi trabajo para regresar a casa, tuve la posibilidad de ver un numeroso grupo de pilarenses en la Plaza de Mayo. Habían sido llevados por gobierno del intendente Zúccaro, aquél que decía encabezar un gobierno de “puertas abiertas” —pero que cajoneó el proyecto de Libre Acceso a la Información Pública que le presentamos junto con Mauricio Dorín y Pablo Guzmán en 2004—, y que ahora los obligaba a sostener un gran cartel con su nombre.

Mientras tanto, en Pilar, las puertas de las dependencias muni­cipales estaban cerradas. Era a causa de que empleados y funcionarios de la comuna mar­cha­ron —como en cada acto del gobierno nacional— para demos­trar “lealtad”: “si no voy, después seguro me la cobran”, me confesó un empleado municipal, preocu­pado por mantener su trabajo (y con él, la comida de su familia). Mi interlocutor, como cientos de mujeres y hombres que trabajan en la administración municipal, son doblemente víctimas: primero, de una precaria situación laboral —un millar de ellos son contra­tados—, y luego, son víctimas del “apriete” del gobierno para acompañar la “cadena de la felicidad” de la Presidenta.

Pero también somos víctimas quienes no trabajamos en la Municipalidad, y que por ende no fuimos arriados como ganado a la plaza por el autoritarismo zuccarista. Y es que la muestra de “lealtad” a la Presidenta nos costó —a los pilarenses— unos cien mil pesos del dinero de todos. Con ese dinero, el gobierno de Zúccaro podría haber reparado las instalaciones sanitarias de muchas escuelas que hoy someten a nuestros niños a utilizar baños químicos; o al menos podría haber construido decenas de refugios en las paradas de los colectivos, para que quienes utilizan tan lamen­table servicio no se empapen con cada aguacero; o podría haber instalado alarmas en todas las escuelas públicas, para así terminar —si esa fuese su intención sincera— con los per­ma­­nentes robos y el vandalismo.


Palabra de CFK
"Quiero en esta tarde, agradecer a todos los que se acercaron a la plaza, los que no están de acuerdo con el desabastecimiento y la especula­ción…", expresó la Presidenta.

La verdad, aunque me acerqué a la plaza sólo por razones circuns­tanciales, y no estoy para nada de acuerdo con el desabastecimiento, se que las leyes económicas no pueden ser modificadas con declamaciones; y lo que hizo este gobierno fue sólo eso: declamar, pero de acciones concretas, nada de nada; si el gobierno aprieta a los empresarios para que no aumenten sus precios, indefec­tiblemente pasan varias cosas: se produce desabastecimiento en el mercado “legal”, y surge un mercado negro, con precios muy superiores a los que habría de no haber intentado controlarlos. En el mediano plazo, nadie invertirá en producir bienes o servicios cuyo precio dependa de la discre­cionalidad de un burócrata; un claro ejemplo de ello lo esta­mos padeciendo con la crisis energética: años de precios controlados, lograron que se dejaran de lado las inver­siones que nos hubieran permitido sortear sin ningún inconveniente la mayor demanda de energía que enfrentamos hoy.

Línea de Conducta
"El compromiso es con el país, Argentina con inclusión social, Argentina por los que menos tienen, por los que todavía tienen hambre…", cerró Cristina Fernández su discurso.

Puede que el intendente Zúccaro, o su esposa Carmen, que se esforzaron por estar tan cerca de la Jefa de Estado, le lleguen a comentar que haber mandado a D’Elía y su patota a pegarle a ciudadanos que pacíficamente se manifestaban en contra de las políticas del gobierno, colaboró poco con “los que todavía tienen hambre”.

Quizás todos nuestros males sucedan por no tener gobernantes y políticos con convicciones. Por el contrario, a quienes nos gobiernan, tanto en la Nación como en Pilar, “cualquier colectivo los deja bien”, sea el liberalismo de los noventa, sea el intervencionismo actual.
O acaso Zúccaro, antes de ser kirchnerista, ¿no era concejal duhaldista? ¿y antes no fue concejal menemista?. Y el matrimonio K, cuando todavía habitaban en la Patagonia, ¿no elogiaba y llamaba “querido señor” al ex Presidente Carlos Saúl Menem?

Hace unos meses, antes de asumir su banca de concejal, alguien dijo que “lo importante es que uno mantenga una línea de conducta”; y muchos años atrás, el General Perón decía que “entre las diversas clases de incapacidad, la más peligrosa es la de los que conducen; y dentro de ésta, la falta de principios…”.

Para demostrar —como dice CFK— que “El compromiso es con el país, Argentina con inclusión social, Argentina por los que menos tienen, por los que todavía tienen hambre”, no sirve convocar a un acto con gente paga; empecemos a cumplir cada uno de nosotros con la parte que nos toca: votemos a personas que hagan obras, que no roben, pero que fundamentalmente tengan principios, convicciones y valores. Y recién entonces nuestro distrito comenzará a ser “Un Pilar Para Todos”.

La Plaza del Sí

(EL DIARIO REGIONAL, 03/04/2008) En la tarde de hoy, cuando salía de mi trabajo para regresar a casa, tuve la posibilidad de ver un numeroso grupo de pilarenses en la Plaza de Mayo. Habían sido llevados por gobierno del intendente Zúccaro, aquél que decía encabezar un gobierno de “puertas abiertas” —pero que cajoneó el proyecto de Libre Acceso a la Información Pública que le presentamos junto con Mauricio Dorín y Pablo Guzmán en 2004—, y que ahora los obligaba a sostener un gran cartel con su nombre.

Mientras tanto, en Pilar, las puertas de las dependencias muni­cipales estaban cerradas. Era a causa de que empleados y funcionarios de la comuna mar­cha­ron —como en cada acto del gobierno nacional— para demos­trar “lealtad”: “si no voy, después seguro me la cobran”, me confesó un empleado municipal, preocu­pado por mantener su trabajo (y con él, la comida de su familia). Mi interlocutor, como cientos de mujeres y hombres que trabajan en la administración municipal, son doblemente víctimas: primero, de una precaria situación laboral —un millar de ellos son contra­tados—, y luego, son víctimas del “apriete” del gobierno para acompañar la “cadena de la felicidad” de la Presidenta.

Pero también somos víctimas quienes no trabajamos en la Municipalidad, y que por ende no fuimos arriados como ganado a la plaza por el autoritarismo zuccarista. Y es que la muestra de “lealtad” a la Presidenta nos costó —a los pilarenses— unos cien mil pesos del dinero de todos. Con ese dinero, el gobierno de Zúccaro podría haber reparado las instalaciones sanitarias de muchas escuelas que hoy someten a nuestros niños a utilizar baños químicos; o al menos podría haber construido decenas de refugios en las paradas de los colectivos, para que quienes utilizan tan lamen­table servicio no se empapen con cada aguacero; o podría haber instalado alarmas en todas las escuelas públicas, para así terminar —si esa fuese su intención sincera— con los per­ma­­nentes robos y el vandalismo.


Palabra de CFK
"Quiero en esta tarde, agradecer a todos los que se acercaron a la plaza, los que no están de acuerdo con el desabastecimiento y la especula­ción…", expresó la Presidenta.

La verdad, aunque me acerqué a la plaza sólo por razones circuns­tanciales, y no estoy para nada de acuerdo con el desabastecimiento, se que las leyes económicas no pueden ser modificadas con declamaciones; y lo que hizo este gobierno fue sólo eso: declamar, pero de acciones concretas, nada de nada; si el gobierno aprieta a los empresarios para que no aumenten sus precios, indefec­tiblemente pasan varias cosas: se produce desabastecimiento en el mercado “legal”, y surge un mercado negro, con precios muy superiores a los que habría de no haber intentado controlarlos. En el mediano plazo, nadie invertirá en producir bienes o servicios cuyo precio dependa de la discre­cionalidad de un burócrata; un claro ejemplo de ello lo esta­mos padeciendo con la crisis energética: años de precios controlados, lograron que se dejaran de lado las inver­siones que nos hubieran permitido sortear sin ningún inconveniente la mayor demanda de energía que enfrentamos hoy.

Línea de Conducta
"El compromiso es con el país, Argentina con inclusión social, Argentina por los que menos tienen, por los que todavía tienen hambre…", cerró Cristina Fernández su discurso.

Puede que el intendente Zúccaro, o su esposa Carmen, que se esforzaron por estar tan cerca de la Jefa de Estado, le lleguen a comentar que haber mandado a D’Elía y su patota a pegarle a ciudadanos que pacíficamente se manifestaban en contra de las políticas del gobierno, colaboró poco con “los que todavía tienen hambre”.

Quizás todos nuestros males sucedan por no tener gobernantes y políticos con convicciones. Por el contrario, a quienes nos gobiernan, tanto en la Nación como en Pilar, “cualquier colectivo los deja bien”, sea el liberalismo de los noventa, sea el intervencionismo actual.
O acaso Zúccaro, antes de ser kirchnerista, ¿no era concejal duhaldista? ¿y antes no fue concejal menemista?. Y el matrimonio K, cuando todavía habitaban en la Patagonia, ¿no elogiaba y llamaba “querido señor” al ex Presidente Carlos Saúl Menem?

Hace unos meses, antes de asumir su banca de concejal, alguien dijo que “lo importante es que uno mantenga una línea de conducta”; y muchos años atrás, el General Perón decía que “entre las diversas clases de incapacidad, la más peligrosa es la de los que conducen; y dentro de ésta, la falta de principios…”.

Para demostrar —como dice CFK— que “El compromiso es con el país, Argentina con inclusión social, Argentina por los que menos tienen, por los que todavía tienen hambre”, no sirve convocar a un acto con gente paga; empecemos a cumplir cada uno de nosotros con la parte que nos toca: votemos a personas que hagan obras, que no roben, pero que fundamentalmente tengan principios, convicciones y valores. Y recién entonces nuestro distrito comenzará a ser “Un Pilar Para Todos”.

jueves, 27 de diciembre de 2007

Querido Papá Noel

La semana pasada la CTA presentó un informe crítico sobre el presupuesto municipal de Pilar del próximo año. En él se destacaban algunas “perlitas”; por ejemplo, que la unidad de gestión educativa y discapacidad —a cargo de la señora del intendente— gastará 14 mil pesos en festejos, y sólo 11 mil en sillas de ruedas; y que 8 de cada 10 pesos que gaste la UMGE, serán para pagar los sueldos de sus propios integrantes.

Sin embargo, no interesa aquí enfocarnos en las cosas pequeñas, porque como dijo el General Perón, "demasiado grande es la Argentina para ocuparse de las cosas pequeñas, y si uno se ocupa de ellas, acaba por no ocuparse de las grandes". Por eso, vayamos a las grandes: a pedido del jefe comunal, el Honorable Concejo Deliberante está a punto de reconocerle a Transur una supuesta deuda de 5 millones de pesos.

De 4,3 millones de pesos que cobró Transur en 2002, este año se terminará llevándose casi 20, es decir, casi cinco veces más. Aunque la empresa privatizada argumente mayores costos de combustible, repuestos y gastos de personal, no existe en nuestro país un índice que haya variado —en los últimos 5 años— un 400%, que es lo que aumentó lo que gastamos en Pilar por la basura. Los sueldos de los camioneros, por caso, rozaron en igual período un aumento del 100%. Se podría argumentar que aumentó la cantidad de residuos que debe recoger y depositar en el Ceamse; falso: desde hace 2 años se recolectan 43 mil toneladas, apenas un diez por ciento más que en 2005.

Resulta irónico que un gobierno encabezado por alguien que se dice justicialista, se justifique frente a cualquier reclamo salarial diciendo que no hay plata, cuando por el otro lado, sí haya plata y mantenga "relaciones carnales" con las mismas empresas a las que fustigó de manera implacable desde su banca de concejal, cuando todavía no era intendente. Paradojas de la política, la semana pasada, Transur “invirtió” varios miles de pesos en publicar en los diarios un saludo navideño con melosas referencias al “señor intendente” y su “señora esposa”.

“En el caso de los residuos había un déficit importante que logramos reducir”, se justificó el intendente Zúccaro a fines del 2005. Bien, si el “importante” déficit se redujo, ¿por qué en 2008 vamos a pagar 14 millones más que en 2005? ¿Además de eso el intendente promueve ahora pagarle —con nuestro dinero— “mayores costos”?

En el último lustro los ingresos de Transur no disminuyeron en nada. Lo que sí disminuyó significativamente fue la cantidad de residuos por habitante y por día, que según datos oficiales hoy no alcanzan el medio kilogramo; y ese es un dato que debería inquietarnos, porque sugiere que todo el aumento de basura que sin duda ocasiona la explosión demográfica de nuestro distrito, está yendo a parar a basurales clandestinos. Solucionar esa situación es una “cartita” de los pilarenses a la que el gobierno —cual generoso Papá Noel— debiera asignarle mayor prioridad que la de satisfacer la otra “cartita”, la de Transur, con su injustificable y vergonzoso pedido de cinco millones de pesos.