(EL DIARIO REGIONAL, 09/07/2006) “A pesar de estar en un gobierno democrático, aun quedan resabios de la dictadura”, dijo el intendente al referirse al procesamiento de dos dirigentes sociales de Pilar, que en 2005 participaron en una marcha de protesta. Lástima que Zúccaro no posea la capacidad de reconocer los “resabios de la dictadura” en su propio gobierno, y más precisamente, en su propia persona.
Son muchas las oportunidades en las que el jefe comunal habló de integración, ubicándola como uno de los ejes de su gestión; pero muchas más, son las veces que sus acciones se apartaron de sus palabras.
Así, la semana pasada reflotó la idea de arancelar la salud pública para quienes no sean de Pilar: “no voy a permitir que una madre de Pilar no pueda internarse porque la cama está ocupada por gente de otro distrito”, dijo; y ayer, durante una entrevista por FM Plaza, reiteró que estaba convencido de que la salud tenía que ser gratuita, pero “para la gente del distrito”. Bien, pero ¿qué hacen los enfermos que no viven en el distrito y vienen a hacerse atender en él? ¿se les negará el acceso al derecho a la salud?; ¿acaso el gobierno municipal es hoy obligado a destinar fondos para pagar por las atenciones gratuitas a los enfermos que sí son de aquí pero van a atenderse al Hospital Fernández, o a cualquier otro fuera de Pilar?.
Parece claro que para nuestro intendente, ser pobre es un delito. Su discurso transmite la idea de que si en Pilar no hubiera pobres (“nativos” o extranjeros”), su gobierno sería eficiente; ellos, los excluidos, son los culpables de que sólo 3 de cada 10 pilarenses tomen agua de red, o que el transporte colectivo esté colapsado, o que exista una violencia creciente en el corredor nocturno de la Ruta 8.
El verano pasado, Zúccaro responsabilizó del delito en Pilar a los habitantes de distritos vecinos pobres; en otras palabras, a los pobres. De igual modo, ahora dice que el barrio de viviendas sociales que se construye en José C. Paz, saturará la siempre escasa oferta local de servicios de salud, y en consecuencia, la demanda “foránea” debería limitarse poniéndole precio. Desde el punto de vista de la teoría económica, la propuesta del alcalde es brillante; desde todos los demás, es lamentable. Si para Zúccaro el sistema de salud de la ciudad de Rosario es un ejemplo a imitar –como dijo en la entrevista- debería saber que allí, los principios expresados y defendidos por los sucesivos gobiernos en materia de salud pública, son la solidaridad, la equidad, la accesibilidad, la calidad y la participación (en Pilar, se ha escuchado hablar mucho sobre estos principios, pero ninguno de ellos ha sido puesto en práctica).
El jefe de gobierno no debería criminalizar la pobreza, sea de su distrito o sea de otro. Tampoco debería alimentar la violencia xenófoba profundizando la exclusión. Como dijo Gilberto Gil al asumir como ministro de cultura de Brasil, “la causa principal de la violencia urbana no es la pobreza sino la desigualdad social”. Y la desigualdad, se alimenta con actitudes y palabras que aisladas pueden parecer insignificantes, pero que repetidas con persistencia, calan las conciencias y cristalizan la intolerancia. Así, como el huevo de la serpiente, que por ser traslúcido deja ver lo que está gestando, lo que sigue será que el gobierno de Zúccaro decida arrojar aceite hirviendo sobre los pobres, primero a los de municipios vecinos, para luego seguir con los propios.
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domingo, 9 de julio de 2006
martes, 30 de mayo de 2006
El Rey está desnudo
Es conocido el cuento del Rey a quien nadie podía contradecir, y al que dos sastres le propusieron hacerle un traje nunca visto en el universo, confeccionado con una tela que solo podría ser vista por personas inteligentes. El Rey, una vez “vestido”, y para demostrar que era inteligente, aceptó que el traje era maravilloso; lo mismo dijeron los súbditos “inteligentes” de su entorno; así es que el Rey salió a la calle para exhibir su traje, mientras la gente del reino mostraba su admiración por el atuendo para que nadie diga que eran ignorantes; hasta que un niño de entre la muchedumbre comenzó a gritar ¡El Rey está desnudo! y entonces, finalmente, la parodia se desmoronó.
El “éxito” obtenido por el intendente para llevar gente al acto del Presidente Kirchner es como el traje invisible del rey. Nadie duda que hubo quienes concurrieron a la Plaza de Mayo de manera voluntaria, para demostrar su apoyo al presidente. Porque a nivel nacional, es indudable que la gestión del santacruceño tiene logros impensados hace 3 años; y en el plano local, todos le reconocemos a Zúccaro su capacidad de trabajo y su actitud de compromiso frente a muchos temas que escapan -a veces- a su estricta incumbencia como intendente. Varios de sus colaboradores son personas íntegras y capaces. Todo ello sumado, pudo lograr que el jueves pasado se completen algunos colectivos. Pero en la comitiva pilarense había casi un centenar.
Tanta movilización tiene la inocultable intención de allanar el camino para la reelección de Zúccaro en 2007. Aunque si plantea la necesidad de otros 4 años de mandato por la falta de oposición (y no por mero interés personal), confunde. Primero, porque el espacio de los partidos políticos no puede plantearse en los términos excluyentes de oficialismo-oposición. Segundo, porque si no trasciende la existencia de otros espacios, de otras voces, quizás sea porque el concepto de “pluralidad” del intendente Zúccaro –como el del Presidente Kirchner- es sólo parte del discurso y no parte de sus convicciones, y porque pocos medios de comunicación locales publican opiniones críticas como la que usted está leyendo.
Es contradictorio que Zúccaro hable de la “nueva política” cuando los pedidos para acceder a información pública no encuentran nunca respuesta; cuando les da vuelta la cara a los vecinos de Villa Delia que van a reclamar que les devuelvan la tranquilidad que les quitaron al “correr” los boliches desde el centro de la ciudad a la ruta 8; cuando el presupuesto participativo es visto por el gobierno como una traba a su voluntad hegemónica.
Tampoco es propio de la “nueva política” (que Zúccaro se desespera por integrar) presionar a las empresas de transporte público para llevar gente a la plaza. Quizás a cambio de eso, la hipercuestionada línea 501 consiguió hace unos días que el gobierno le extienda la concesión por diez años más.
En el ámbito de la organizaciones sin fines de lucro, el gobierno de Zúccaro compró voluntades como ningún otro. Centenares de miles de pesos de fondos públicos vienen siendo entregados de manera discrecional a muchísimas entidades intermedias y personas. Cuánto influyó ese dinero en la voluntad de quienes concurrieron a la Plaza de Mayo el pasado jueves, es algo que quedará en las conciencias y en el “off the record” de quienes fueron.
Sin embargo, tanta voluntad comprada por el jefe comunal algún día se le volverá en contra: alguien gritará “¡El Rey está desnudo!”, y la palabra “plural”, recuperará su verdadero significado.
El “éxito” obtenido por el intendente para llevar gente al acto del Presidente Kirchner es como el traje invisible del rey. Nadie duda que hubo quienes concurrieron a la Plaza de Mayo de manera voluntaria, para demostrar su apoyo al presidente. Porque a nivel nacional, es indudable que la gestión del santacruceño tiene logros impensados hace 3 años; y en el plano local, todos le reconocemos a Zúccaro su capacidad de trabajo y su actitud de compromiso frente a muchos temas que escapan -a veces- a su estricta incumbencia como intendente. Varios de sus colaboradores son personas íntegras y capaces. Todo ello sumado, pudo lograr que el jueves pasado se completen algunos colectivos. Pero en la comitiva pilarense había casi un centenar.
Tanta movilización tiene la inocultable intención de allanar el camino para la reelección de Zúccaro en 2007. Aunque si plantea la necesidad de otros 4 años de mandato por la falta de oposición (y no por mero interés personal), confunde. Primero, porque el espacio de los partidos políticos no puede plantearse en los términos excluyentes de oficialismo-oposición. Segundo, porque si no trasciende la existencia de otros espacios, de otras voces, quizás sea porque el concepto de “pluralidad” del intendente Zúccaro –como el del Presidente Kirchner- es sólo parte del discurso y no parte de sus convicciones, y porque pocos medios de comunicación locales publican opiniones críticas como la que usted está leyendo.
Es contradictorio que Zúccaro hable de la “nueva política” cuando los pedidos para acceder a información pública no encuentran nunca respuesta; cuando les da vuelta la cara a los vecinos de Villa Delia que van a reclamar que les devuelvan la tranquilidad que les quitaron al “correr” los boliches desde el centro de la ciudad a la ruta 8; cuando el presupuesto participativo es visto por el gobierno como una traba a su voluntad hegemónica.
Tampoco es propio de la “nueva política” (que Zúccaro se desespera por integrar) presionar a las empresas de transporte público para llevar gente a la plaza. Quizás a cambio de eso, la hipercuestionada línea 501 consiguió hace unos días que el gobierno le extienda la concesión por diez años más.
En el ámbito de la organizaciones sin fines de lucro, el gobierno de Zúccaro compró voluntades como ningún otro. Centenares de miles de pesos de fondos públicos vienen siendo entregados de manera discrecional a muchísimas entidades intermedias y personas. Cuánto influyó ese dinero en la voluntad de quienes concurrieron a la Plaza de Mayo el pasado jueves, es algo que quedará en las conciencias y en el “off the record” de quienes fueron.
Sin embargo, tanta voluntad comprada por el jefe comunal algún día se le volverá en contra: alguien gritará “¡El Rey está desnudo!”, y la palabra “plural”, recuperará su verdadero significado.
El Rey está desnudo
Es conocido el cuento del Rey a quien nadie podía contradecir, y al que dos sastres le propusieron hacerle un traje nunca visto en el universo, confeccionado con una tela que solo podría ser vista por personas inteligentes. El Rey, una vez “vestido”, y para demostrar que era inteligente, aceptó que el traje era maravilloso; lo mismo dijeron los súbditos “inteligentes” de su entorno; así es que el Rey salió a la calle para exhibir su traje, mientras la gente del reino mostraba su admiración por el atuendo para que nadie diga que eran ignorantes; hasta que un niño de entre la muchedumbre comenzó a gritar ¡El Rey está desnudo! y entonces, finalmente, la parodia se desmoronó.
El “éxito” obtenido por el intendente para llevar gente al acto del Presidente Kirchner es como el traje invisible del rey. Nadie duda que hubo quienes concurrieron a la Plaza de Mayo de manera voluntaria, para demostrar su apoyo al presidente. Porque a nivel nacional, es indudable que la gestión del santacruceño tiene logros impensados hace 3 años; y en el plano local, todos le reconocemos a Zúccaro su capacidad de trabajo y su actitud de compromiso frente a muchos temas que escapan -a veces- a su estricta incumbencia como intendente. Varios de sus colaboradores son personas íntegras y capaces. Todo ello sumado, pudo lograr que el jueves pasado se completen algunos colectivos. Pero en la comitiva pilarense había casi un centenar.
Tanta movilización tiene la inocultable intención de allanar el camino para la reelección de Zúccaro en 2007. Aunque si plantea la necesidad de otros 4 años de mandato por la falta de oposición (y no por mero interés personal), confunde. Primero, porque el espacio de los partidos políticos no puede plantearse en los términos excluyentes de oficialismo-oposición. Segundo, porque si no trasciende la existencia de otros espacios, de otras voces, quizás sea porque el concepto de “pluralidad” del intendente Zúccaro –como el del Presidente Kirchner- es sólo parte del discurso y no parte de sus convicciones, y porque pocos medios de comunicación locales publican opiniones críticas como la que usted está leyendo.
Es contradictorio que Zúccaro hable de la “nueva política” cuando los pedidos para acceder a información pública no encuentran nunca respuesta; cuando les da vuelta la cara a los vecinos de Villa Delia que van a reclamar que les devuelvan la tranquilidad que les quitaron al “correr” los boliches desde el centro de la ciudad a la ruta 8; cuando el presupuesto participativo es visto por el gobierno como una traba a su voluntad hegemónica.
Tampoco es propio de la “nueva política” (que Zúccaro se desespera por integrar) presionar a las empresas de transporte público para llevar gente a la plaza. Quizás a cambio de eso, la hipercuestionada línea 501 consiguió hace unos días que el gobierno le extienda la concesión por diez años más.
En el ámbito de la organizaciones sin fines de lucro, el gobierno de Zúccaro compró voluntades como ningún otro. Centenares de miles de pesos de fondos públicos vienen siendo entregados de manera discrecional a muchísimas entidades intermedias y personas. Cuánto influyó ese dinero en la voluntad de quienes concurrieron a la Plaza de Mayo el pasado jueves, es algo que quedará en las conciencias y en el “off the record” de quienes fueron.
Sin embargo, tanta voluntad comprada por el jefe comunal algún día se le volverá en contra: alguien gritará “¡El Rey está desnudo!”, y la palabra “plural”, recuperará su verdadero significado.
El “éxito” obtenido por el intendente para llevar gente al acto del Presidente Kirchner es como el traje invisible del rey. Nadie duda que hubo quienes concurrieron a la Plaza de Mayo de manera voluntaria, para demostrar su apoyo al presidente. Porque a nivel nacional, es indudable que la gestión del santacruceño tiene logros impensados hace 3 años; y en el plano local, todos le reconocemos a Zúccaro su capacidad de trabajo y su actitud de compromiso frente a muchos temas que escapan -a veces- a su estricta incumbencia como intendente. Varios de sus colaboradores son personas íntegras y capaces. Todo ello sumado, pudo lograr que el jueves pasado se completen algunos colectivos. Pero en la comitiva pilarense había casi un centenar.
Tanta movilización tiene la inocultable intención de allanar el camino para la reelección de Zúccaro en 2007. Aunque si plantea la necesidad de otros 4 años de mandato por la falta de oposición (y no por mero interés personal), confunde. Primero, porque el espacio de los partidos políticos no puede plantearse en los términos excluyentes de oficialismo-oposición. Segundo, porque si no trasciende la existencia de otros espacios, de otras voces, quizás sea porque el concepto de “pluralidad” del intendente Zúccaro –como el del Presidente Kirchner- es sólo parte del discurso y no parte de sus convicciones, y porque pocos medios de comunicación locales publican opiniones críticas como la que usted está leyendo.
Es contradictorio que Zúccaro hable de la “nueva política” cuando los pedidos para acceder a información pública no encuentran nunca respuesta; cuando les da vuelta la cara a los vecinos de Villa Delia que van a reclamar que les devuelvan la tranquilidad que les quitaron al “correr” los boliches desde el centro de la ciudad a la ruta 8; cuando el presupuesto participativo es visto por el gobierno como una traba a su voluntad hegemónica.
Tampoco es propio de la “nueva política” (que Zúccaro se desespera por integrar) presionar a las empresas de transporte público para llevar gente a la plaza. Quizás a cambio de eso, la hipercuestionada línea 501 consiguió hace unos días que el gobierno le extienda la concesión por diez años más.
En el ámbito de la organizaciones sin fines de lucro, el gobierno de Zúccaro compró voluntades como ningún otro. Centenares de miles de pesos de fondos públicos vienen siendo entregados de manera discrecional a muchísimas entidades intermedias y personas. Cuánto influyó ese dinero en la voluntad de quienes concurrieron a la Plaza de Mayo el pasado jueves, es algo que quedará en las conciencias y en el “off the record” de quienes fueron.
Sin embargo, tanta voluntad comprada por el jefe comunal algún día se le volverá en contra: alguien gritará “¡El Rey está desnudo!”, y la palabra “plural”, recuperará su verdadero significado.
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