sábado, 11 de noviembre de 2000

El corte de ruta de Villa Astolfi

A raíz del corte de ruta que el pasado martes realizaron vecinos de Manzone, el Secretario de Salud de la comuna, Cristián Panigadi, dijo refiriéndose a la sala sanitaria de esa localidad que era la mejor del Partido, y que “cuando se inauguró se registraban 200 consultas, y hoy hay más de 1000. Pero seguramente cuando se disponga del médico las 24 horas, reclamarán por un tomógrafo”.

Además, en un reportaje televisivo se le escuchó decir que a las urgencias “hay que trabajarlas con móviles, que es lo que se hace en todo el mundo”; y como corolario de tan cuestionables comentarios, aseguró que el reclamo vecinal tenía intencionalidad política.

Argumentando a favor de su posición, dijo que “de acuerdo a las estadísticas y por la cantidad de habitantes, se producen 4 urgencias por mes, y que en horario nocturno se reducen a 2”.
En ese sentido, le propongo al Dr. Panigadi que, en lugar de atender los justos reclamos de las casi 2.000 personas que viven en Manzone, cierre permanentemente la sala que comenzó con 200 consultas y hoy atiende a más de 1.000, y verá con agrado que el número de consultas se reduce a... CERO!!!
En consecuencia, ya no hará falta sala sanitaria abierta ni de noche ni de día, porque no habrá gente para atenderse.

Ironías de lado, sería saludable que Panigadi, cuyo conocimiento sobre las necesidades de asistencia sanitaria en Pilar se reduce a los meses que lleva en funciones, deje de ver fantasmas que lo convencen de que la protesta fue política (aunque sin lugar a dudas, como en toda situación, aparecen oportunistas que quieren “llevar agua para su molino”), y mire la realidad tal como es: en Pilar en general, y particularmente en Manzone, hay mucha gente que es sistemáticamente marginada por sus gobernantes, y que de continuar así, actuarán en consecuencia: por ejemplo, adhiriéndose plenamente al movimiento autonomista de Pte. Derqui, o castigando con su voto a quienes hoy los desoyen.

Los vecinos de Manzone viven demasiado cerca de la soberbia del funcionario Secretario como para tolerarla, pero demasiado lejos como para esperar la larga media hora que los separa del Hospital Municipal Sanguinetti; y digo más de media hora en condiciones óptimas, porque si al tiempo neto de viaje desde el Hospital de Pilar a Manzone y luego nuevamente a Pilar, se le suma la posible espera que exista por no contar con una ambulancia disponible en forma inmediata, en cuanto se recibe una llamada de emergencia, la media hora puede ser mucho más larga; y como médico, Panigadi sabrá que la principal causa de muerte en nuestro país son las enfermedades del corazón, y que muchas de ellas, como los infartos, no conceden más que algunos pocos minutos de sobrevida a quienes los sufren.

De llegar a producirse alguna otra muerte (hace unos días fallecieron dos niños por falta de atención inmediata) que pudiera evitarse con la presencia permanente de aunque más no sea un para-médico en la sala, o de una ambulancia convenientemente equipada, ¿qué valor tendrá para la familia del infortunado vecino su explicación sobre la intencionalidad política del reclamo del lunes pasado?

jueves, 9 de noviembre de 2000

El corte de ruta de Villa Astolfi

(EL DIARIO REGIONAL, 09/11/2000) A raíz del corte de ruta que el pasado martes realizaron vecinos de Manzone, el Secretario de Salud de la comuna, Cristian Panigadi, dijo refiriéndose a la sala sanitaria de esa localidad que era la mejor del Partido, y que “cuando se inaguró se registraban 200 consultas, y hoy hay más de 1000. Pero seguramente cuando se disponga del médico las 24 horas, reclamarán por un tomógrafo”.

Además, en un reportaje televisivo se le escuchó decir que a las urgencias “hay que trabajarlas con móviles, que es lo que se hace en todo el mundo”; y como corolario de tan cuestionables comentarios, aseguró que el reclamo vecinal tenía intencionalidad política.
Argumentando a favor de su posición, dijo que “de acuerdo a las estadísticas y por la cantidad de habitantes, se producen 4 urgencias por mes, y que en horario nocturno se reducen a 2”.

En ese sentido, le propongo al Dr. Panigadi que, en lugar de atender a los justos reclamos de las casi 2.000 personas que viven en Manzone, cierre permanentemente la sala que comenzó con 200 consultas y hoy atiende a más de 1.000, y verá con agrado que el número de consultas se reduce a... CERO!!!.
En consecuencia, ya no hará falta sala sanitaria abierta ni de noche ni de día, porque no habrá gente para atenderse.

Ironías de lado, sería saludable que Panigadi, cuyo conocimiento sobre las necesidades de asistencia sanitaria en Pilar se reduce a los meses que lleva en funciones, deje de ver fantasmas que lo convencen de que la protesta fue política (aunque sin lugar a dudas, como en toda situación, aparecen oportunistas que quieren “llevar agua para su molino”), y mire la realidad tal como es: en Pilar en general, y particularmente en Manzone, hay mucha gente que es sistemáticamente marginada por sus gobernantes, y que de continuar así, actuarán en consecuencia: por ejemplo, adhiriéndose plenamente al movimiento autonomista de Pte. Derqui, o castigando con su voto a quienes hoy los desoyen.

Los vecinos de Manzone viven demasiado cerca de la soberbia del funcionario Secretario como para tolerarla, pero demasiado lejos como para esperar la larga media hora que los separa del Hospital Municipal Sanguinetti; y digo más de media hora en condiciones óptimas, porque si al tiempo neto de viaje desde el Hospital de Pilar a Manzone y luego nuevamente a Pilar, se le suma la posible espera que exista por no contar con una ambulancia disponible en forma inmediata en cuanto se recibe una llamada de emergencia, la media hora puede ser mucho más larga; y como médico, Panigadi sabrá que la principal causa de muerte en nuestro país son las enfermedades del corazón, y que muchas de ellas, como los infartos, no conceden más que algunos pocos minutos de sobrevida a quienes los sufren.

De llegar a producirse alguna otra muerte (hace unos días fallecieron dos niños por falta de atención inmediata) que pudiera evitarse con la presencia permanente de aunque más no sea un para-médico en la sala, o de una ambulancia convenientemente equipada, ¿qué valor tendrá para la familia del infortunado vecino su explicación sobre la intencionalidad política del reclamo del lunes pasado?

miércoles, 10 de noviembre de 1999

Aprobación del bingo: el Concejo lo hizo

Consideraciones de un integrante del espacio de encuentro de vecinos, instituciones y organizaciones, PROPILAR, sobre la instalación de un bingo en el Complejo Village.

La empresa Bingo SA cumplió con todos los requisitos legales para que el proyecto sea aprobado. Pero los vecinos de Pilar tenemos el derecho de decidir qué entorno quere­mos para nosotros y nuestras familias.

Propilar no se opone a la instalación de un bingo pero sí a la toma de decisiones inconsultas. Máxime cuando quienes las toman han dejado de poseer la representatividad que po­drían pretender enarbolar antes del domingo 24 de octubre. Y para confirmar tal pérdida de representatividad, el inten­dente Alberto Alberini expresó, en sus primeras declaracio­nes a la prensa (luego de conocida su derrota), que no im­pulsaría ni aprobaría ningún proyecto cuestionable, como sin dudas lo es éste.

Los concejales a favor del bingo pueden decir que su man­dato finaliza el 10 de diciembre, y que por lo tanto nos repre­sentan hasta esa fecha. Pero luego de una derrota tan con­tundente, deberían entender que los ciudadanos de Pilar de­cidimos que se fueran, y si van a marcharse en diciembre es sólo por una cuestión formal. La voluntad popular no se ex­presó «a futuro» como si fuera un cheque de pago diferido con el 10 de diciembre como fecha de cobro. Sino que se expresó como un cheque a la fecha, al mismo 24 de octubre. La situación posee cierta analogía con el despido de un empleado de su trabajo: si bien el empleador puede optar por pagarle el tiempo de preaviso y cesarlo de manera inme­diata, o bien de permitirle continuar trabajando durante la duración del preaviso, la inmensa mayoría de los empleado­res elige la primera opción.
Y es que cuando alguien conoce el plazo de finalización de su contrato, llámese gerente, operario o concejal puede ver­se tentado a actuar de manera oportunista, porque le han quitado el incentivo de su continuidad.

A principios de año los vecinos debimos soportar el chan­taje político de la pretendida construcción de una playa de estacionamiento subterránea para que con el canon que se iba a recaudar se pudieran repavimentar las calles del centro de Pilar.

Hace algo menos, el chantaje fue un complejo de oficinas a cambio de trabajo. Fue cuando el concejal José Molina (PJ) dijo que «se organizan grupos cómo Propilar... y nos han amenazado 35 mil veces que iban a ir a la justicia... dejémonos de joder (sic); acá Pilar necesita fuentes de traba­jo y un montón de cosas que las inversiones privadas nos están dando...» (El Diario Regional, 27/2/99).

No está en el ánimo de ningún integrante de Propilar inter­ferir la inversión privada. Sencillamente creemos que la par­ticipación constituye la esencia de nuestro sistema políti­co. Y que las cosas no se resuelven mediante su ocultamiento o aprobación apresurada -como en los regímenes autori­tarios- sino permitiendo su amplio conocimiento por los ciu­dadanos, para que de ellos, y no de sus presuntos tutores, emane el apoyo o la condena social.

En Propilar hablamos de planificación con participación. Intercambiamos experiencias utilizando un método socialmente abierto e ideológicamente pluralista. Por ello creo que no se puede gobernar a espaldas de los vecinos.

Aunque la aprobación del bingo no constituya un delito penal, espero que la condena social haga reflexionar a tanto concejal ignorante que anda suelto, feliz de creer que ocupa un lugar en la función pública para servirse de él, sin contra­prestación ninguna a quienes le pagamos el sueldo y sopor­tamos su soberbia.

Y confío en que Alberini honrará su palabra vetando la decisión del Concejo y permitiendo que sean las próximas autoridades las que resuelvan.