A un año de gobierno, sería conveneinte que el intendente deje de lado la campaña y se ponga a gobernar; las necesidades del distrito son demasiado grandes como para pretender resolverlas con discursos.
La realidad, esa única verdad señalada por Juan Domingo Perón, suele percibirse individualmente de acuerdo a nuestras propias creencias. En estos doce meses de gobierno, Zúccaro a sabido imponer su propia realidad, que sostiene con promesas en las que gran parte de la sociedad quiere creer, como una manera de poder sostener sus deseos y justificar sus frustraciones colectivas.
“Gestión” fue la llave mágica que abrió la puerta a un camino que la mayoría de los pilarenses quisieron seguir. Una vez adoptada, la falsa premisa se fue consolidando a fuerza de gestos, comunicados siempre con altisonancia por algunos medios de prensa locales, tan complacientes como lo fueran sus necesidades financieras.
Hoy sólo se encuentran gestiones elogiables en algunas áreas periféricas (por los recursos que se le asignan) como Cultura o Deportes. Pero las áreas que constituyen el núcleo de la estructura municipal, como Obras y Servicios Públicos, o Salud, no encuentran el rumbo, y prometen resultados a condición de que llueva el maná del Banco Mundial.
La Pesada Herencia
Su primera excusa como intendente no tuvo nada de original, al afirmar que había recibido una “pesada herencia” (legado que a él contribuyó a generar, tras haber sido concejal durante doce años). Dijo que con los 1.700 empleados con los que Bivort le dejó el municipio sobraba gente, que la planta estaba “sobredimensionada”; entonces despidió a unos 300 empleados... para luego incorporar a casi mil. Para colmo de males, dejó de lado el ingreso por concurso, mecanismo que permite escoger a los mejores para cada puesto —y no a los más amigos—, pero que impide pagar los favores políticos de campaña. Hoy el municipio cuenta con unas 2.300 personas, cuyos sueldos nos cuestan a todos el equivalente a cien cuadras de asfalto con cordón-cuneta al año. Cuando finalicen los treinta y seis meses que a Zúccaro le quedan para irse, habrá gastado en nuevos sueldos el equivalente a unas trescientas cuadras de asfalto.
Mientras tanto, los vecinos más humildes se preguntan hoy cómo era posible hace dos décadas administrar el municipio, prestar servicios de iluminación, agua corriente y cloacas, asfaltar calles y recoger la basura con sólo 482 empleados.
Reforma Tributaria
Otro eje de la gestión de Zúccaro, la reforma tributaria, puso a Pilar en la tapa del matutino La Nación: “Los impuestos suben en Pilar hasta 1140 por ciento”; semejante aumento, como era de esperar, incrementó la presión tributaria sobre el magro treinta por ciento de contribuyentes que todavía cumplen con sus obligaciones; ¿y el 70% de morosos? bien, gracias; sobre ellos, el Secretario de Hacienda aseguró en una conferencia que "si llegan a pagar aunque sea una cuota, ahí los agarramos" (sería deseable una mayor dosis de "inteligencia recaudatoria").
En el verano pasado el gobierno dijo que éramos rehenes de Tecsa –la empresa que se encargaba de la recaudación— y que el contrato era insostenible, por lo cual lo rescindiría; y aunque la Defensora del Pueblo le recomendó al intendente que hiciera uso de las facultades otorgadas por la Ley de Emergencia Económica, resolviendo el contrato sin pagar indemnización alguna, Zúccaro terminó pagándole con nuestro dinero más de tres millones de pesos.
Transparencia
Por entonces, y a fin de satisfacer los reclamos de transparencia, Zúccaro anunció la creación de la Oficina Anticorrupción municipal que tendría como propósito brindar transparencia a la gestión del gobierno. Se esperaba que en poco tiempo comenzara a funcionar; la realidad es que hoy no funciona, y tampoco funcionará el año venidero, porque -justifica- no se le asignó partida en el presupuesto.
En abril de 2004, confiados en que valía la pena ofrecerle al gobierno herramientas para que se ponga de cara a la sociedad, un grupo de vecinos de la Asociación ProPilar presentamos un proyecto de Ordenanza de Acceso a la Información, para que cualquier vecino pudiera solicitar y recibir información municipal; hoy, a ocho meses de entonces, el proyecto ni siquiera fue debatido. Otra desilusión, porque el acceso irrestricto a la información pública es una vacuna contra la corrupción, un remedio al “roban pero hacen”. Porque, huelga decirlo, necesitamos gobiernos que hagan, pero que además no nos roben.
Obras y Servicios
En junio pasado, la primera plana de El Diario afirmaba “Un equipo de expertos diseña el transporte que viene”; en el desarrollo de la noticia, Zúccaro decía que para fin de año todo estaría regularizado, y agregaba que “se acabó eso de emparchar los problemas; durante muchísimos años se trabajó sin un plan estratégico y en esta licitación tenemos la oportunidad de hacerlo para los próximos diez años”. Nada podemos decir de la calidad de "expertos" del equipo contratado por el municipio, pero considerando que las cosas están hoy como entonces, sí podemos afirmar que les está llevando más tiempo del que tardó el General Alais en llegar a Monte Caseros, en las Pascuas de 1987.
Con la venta de calles públicas a cuatro countries, se volvió a utilizar la propuesta extorsiva con la que se rescindió el contrato con Tecsa: Zúccaro dijo que si los vecinos querían asfalto, había que aceptar el pedido de los emprendimientos para venderles —casi regalarles— las calles; de otro modo, las obras tendrían que seguir esperando. Para suavizar la depredación al patrimonio público, el gobierno aseguró que los countries pagarían al contado, y que el 100 por ciento del dinero se destinaría a financiar obra pública. La esquiva realidad muestra que hasta ahora ingresó menos del 10 por ciento del total, y al intendente lo único que se lo vio inaugurar fueron algunas cuadras de entoscado.
A un año de gobierno, vale recordar las palabras del ex Presidente Juan Domingo Perón, al afirmar que "mejor que decir es hacer, y mejor que prometer es realizar".
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domingo, 12 de diciembre de 2004
Un año en campaña
A un año de gobierno, sería conveneinte que el intendente deje de lado la campaña y se ponga a gobernar; las necesidades del distrito son demasiado grandes como para pretender resolverlas con discursos.
La realidad, esa única verdad señalada por Juan Domingo Perón, suele percibirse individualmente de acuerdo a nuestras propias creencias. En estos doce meses de gobierno, Zúccaro a sabido imponer su propia realidad, que sostiene con promesas en las que gran parte de la sociedad quiere creer, como una manera de poder sostener sus deseos y justificar sus frustraciones colectivas.
“Gestión” fue la llave mágica que abrió la puerta a un camino que la mayoría de los pilarenses quisieron seguir. Una vez adoptada, la falsa premisa se fue consolidando a fuerza de gestos, comunicados siempre con altisonancia por algunos medios de prensa locales, tan complacientes como lo fueran sus necesidades financieras.
Hoy sólo se encuentran gestiones elogiables en algunas áreas periféricas (por los recursos que se le asignan) como Cultura o Deportes. Pero las áreas que constituyen el núcleo de la estructura municipal, como Obras y Servicios Públicos, o Salud, no encuentran el rumbo, y prometen resultados a condición de que llueva el maná del Banco Mundial.
La Pesada Herencia
Su primera excusa como intendente no tuvo nada de original, al afirmar que había recibido una “pesada herencia” (legado que a él contribuyó a generar, tras haber sido concejal durante doce años). Dijo que con los 1.700 empleados con los que Bivort le dejó el municipio sobraba gente, que la planta estaba “sobredimensionada”; entonces despidió a unos 300 empleados... para luego incorporar a casi mil. Para colmo de males, dejó de lado el ingreso por concurso, mecanismo que permite escoger a los mejores para cada puesto —y no a los más amigos—, pero que impide pagar los favores políticos de campaña. Hoy el municipio cuenta con unas 2.300 personas, cuyos sueldos nos cuestan a todos el equivalente a cien cuadras de asfalto con cordón-cuneta al año. Cuando finalicen los treinta y seis meses que a Zúccaro le quedan para irse, habrá gastado en nuevos sueldos el equivalente a unas trescientas cuadras de asfalto.
Mientras tanto, los vecinos más humildes se preguntan hoy cómo era posible hace dos décadas administrar el municipio, prestar servicios de iluminación, agua corriente y cloacas, asfaltar calles y recoger la basura con sólo 482 empleados.
Reforma Tributaria
Otro eje de la gestión de Zúccaro, la reforma tributaria, puso a Pilar en la tapa del matutino La Nación: “Los impuestos suben en Pilar hasta 1140 por ciento”; semejante aumento, como era de esperar, incrementó la presión tributaria sobre el magro treinta por ciento de contribuyentes que todavía cumplen con sus obligaciones; ¿y el 70% de morosos? bien, gracias; sobre ellos, el Secretario de Hacienda aseguró en una conferencia que "si llegan a pagar aunque sea una cuota, ahí los agarramos" (sería deseable una mayor dosis de "inteligencia recaudatoria").
En el verano pasado el gobierno dijo que éramos rehenes de Tecsa –la empresa que se encargaba de la recaudación— y que el contrato era insostenible, por lo cual lo rescindiría; y aunque la Defensora del Pueblo le recomendó al intendente que hiciera uso de las facultades otorgadas por la Ley de Emergencia Económica, resolviendo el contrato sin pagar indemnización alguna, Zúccaro terminó pagándole con nuestro dinero más de tres millones de pesos.
Transparencia
Por entonces, y a fin de satisfacer los reclamos de transparencia, Zúccaro anunció la creación de la Oficina Anticorrupción municipal que tendría como propósito brindar transparencia a la gestión del gobierno. Se esperaba que en poco tiempo comenzara a funcionar; la realidad es que hoy no funciona, y tampoco funcionará el año venidero, porque -justifica- no se le asignó partida en el presupuesto.
En abril de 2004, confiados en que valía la pena ofrecerle al gobierno herramientas para que se ponga de cara a la sociedad, un grupo de vecinos de la Asociación ProPilar presentamos un proyecto de Ordenanza de Acceso a la Información, para que cualquier vecino pudiera solicitar y recibir información municipal; hoy, a ocho meses de entonces, el proyecto ni siquiera fue debatido. Otra desilusión, porque el acceso irrestricto a la información pública es una vacuna contra la corrupción, un remedio al “roban pero hacen”. Porque, huelga decirlo, necesitamos gobiernos que hagan, pero que además no nos roben.
Obras y Servicios
En junio pasado, la primera plana de El Diario afirmaba “Un equipo de expertos diseña el transporte que viene”; en el desarrollo de la noticia, Zúccaro decía que para fin de año todo estaría regularizado, y agregaba que “se acabó eso de emparchar los problemas; durante muchísimos años se trabajó sin un plan estratégico y en esta licitación tenemos la oportunidad de hacerlo para los próximos diez años”. Nada podemos decir de la calidad de "expertos" del equipo contratado por el municipio, pero considerando que las cosas están hoy como entonces, sí podemos afirmar que les está llevando más tiempo del que tardó el General Alais en llegar a Monte Caseros, en las Pascuas de 1987.
Con la venta de calles públicas a cuatro countries, se volvió a utilizar la propuesta extorsiva con la que se rescindió el contrato con Tecsa: Zúccaro dijo que si los vecinos querían asfalto, había que aceptar el pedido de los emprendimientos para venderles —casi regalarles— las calles; de otro modo, las obras tendrían que seguir esperando. Para suavizar la depredación al patrimonio público, el gobierno aseguró que los countries pagarían al contado, y que el 100 por ciento del dinero se destinaría a financiar obra pública. La esquiva realidad muestra que hasta ahora ingresó menos del 10 por ciento del total, y al intendente lo único que se lo vio inaugurar fueron algunas cuadras de entoscado.
A un año de gobierno, vale recordar las palabras del ex Presidente Juan Domingo Perón, al afirmar que "mejor que decir es hacer, y mejor que prometer es realizar".
La realidad, esa única verdad señalada por Juan Domingo Perón, suele percibirse individualmente de acuerdo a nuestras propias creencias. En estos doce meses de gobierno, Zúccaro a sabido imponer su propia realidad, que sostiene con promesas en las que gran parte de la sociedad quiere creer, como una manera de poder sostener sus deseos y justificar sus frustraciones colectivas.
“Gestión” fue la llave mágica que abrió la puerta a un camino que la mayoría de los pilarenses quisieron seguir. Una vez adoptada, la falsa premisa se fue consolidando a fuerza de gestos, comunicados siempre con altisonancia por algunos medios de prensa locales, tan complacientes como lo fueran sus necesidades financieras.
Hoy sólo se encuentran gestiones elogiables en algunas áreas periféricas (por los recursos que se le asignan) como Cultura o Deportes. Pero las áreas que constituyen el núcleo de la estructura municipal, como Obras y Servicios Públicos, o Salud, no encuentran el rumbo, y prometen resultados a condición de que llueva el maná del Banco Mundial.
La Pesada Herencia
Su primera excusa como intendente no tuvo nada de original, al afirmar que había recibido una “pesada herencia” (legado que a él contribuyó a generar, tras haber sido concejal durante doce años). Dijo que con los 1.700 empleados con los que Bivort le dejó el municipio sobraba gente, que la planta estaba “sobredimensionada”; entonces despidió a unos 300 empleados... para luego incorporar a casi mil. Para colmo de males, dejó de lado el ingreso por concurso, mecanismo que permite escoger a los mejores para cada puesto —y no a los más amigos—, pero que impide pagar los favores políticos de campaña. Hoy el municipio cuenta con unas 2.300 personas, cuyos sueldos nos cuestan a todos el equivalente a cien cuadras de asfalto con cordón-cuneta al año. Cuando finalicen los treinta y seis meses que a Zúccaro le quedan para irse, habrá gastado en nuevos sueldos el equivalente a unas trescientas cuadras de asfalto.
Mientras tanto, los vecinos más humildes se preguntan hoy cómo era posible hace dos décadas administrar el municipio, prestar servicios de iluminación, agua corriente y cloacas, asfaltar calles y recoger la basura con sólo 482 empleados.
Reforma Tributaria
Otro eje de la gestión de Zúccaro, la reforma tributaria, puso a Pilar en la tapa del matutino La Nación: “Los impuestos suben en Pilar hasta 1140 por ciento”; semejante aumento, como era de esperar, incrementó la presión tributaria sobre el magro treinta por ciento de contribuyentes que todavía cumplen con sus obligaciones; ¿y el 70% de morosos? bien, gracias; sobre ellos, el Secretario de Hacienda aseguró en una conferencia que "si llegan a pagar aunque sea una cuota, ahí los agarramos" (sería deseable una mayor dosis de "inteligencia recaudatoria").
En el verano pasado el gobierno dijo que éramos rehenes de Tecsa –la empresa que se encargaba de la recaudación— y que el contrato era insostenible, por lo cual lo rescindiría; y aunque la Defensora del Pueblo le recomendó al intendente que hiciera uso de las facultades otorgadas por la Ley de Emergencia Económica, resolviendo el contrato sin pagar indemnización alguna, Zúccaro terminó pagándole con nuestro dinero más de tres millones de pesos.
Transparencia
Por entonces, y a fin de satisfacer los reclamos de transparencia, Zúccaro anunció la creación de la Oficina Anticorrupción municipal que tendría como propósito brindar transparencia a la gestión del gobierno. Se esperaba que en poco tiempo comenzara a funcionar; la realidad es que hoy no funciona, y tampoco funcionará el año venidero, porque -justifica- no se le asignó partida en el presupuesto.
En abril de 2004, confiados en que valía la pena ofrecerle al gobierno herramientas para que se ponga de cara a la sociedad, un grupo de vecinos de la Asociación ProPilar presentamos un proyecto de Ordenanza de Acceso a la Información, para que cualquier vecino pudiera solicitar y recibir información municipal; hoy, a ocho meses de entonces, el proyecto ni siquiera fue debatido. Otra desilusión, porque el acceso irrestricto a la información pública es una vacuna contra la corrupción, un remedio al “roban pero hacen”. Porque, huelga decirlo, necesitamos gobiernos que hagan, pero que además no nos roben.
Obras y Servicios
En junio pasado, la primera plana de El Diario afirmaba “Un equipo de expertos diseña el transporte que viene”; en el desarrollo de la noticia, Zúccaro decía que para fin de año todo estaría regularizado, y agregaba que “se acabó eso de emparchar los problemas; durante muchísimos años se trabajó sin un plan estratégico y en esta licitación tenemos la oportunidad de hacerlo para los próximos diez años”. Nada podemos decir de la calidad de "expertos" del equipo contratado por el municipio, pero considerando que las cosas están hoy como entonces, sí podemos afirmar que les está llevando más tiempo del que tardó el General Alais en llegar a Monte Caseros, en las Pascuas de 1987.
Con la venta de calles públicas a cuatro countries, se volvió a utilizar la propuesta extorsiva con la que se rescindió el contrato con Tecsa: Zúccaro dijo que si los vecinos querían asfalto, había que aceptar el pedido de los emprendimientos para venderles —casi regalarles— las calles; de otro modo, las obras tendrían que seguir esperando. Para suavizar la depredación al patrimonio público, el gobierno aseguró que los countries pagarían al contado, y que el 100 por ciento del dinero se destinaría a financiar obra pública. La esquiva realidad muestra que hasta ahora ingresó menos del 10 por ciento del total, y al intendente lo único que se lo vio inaugurar fueron algunas cuadras de entoscado.
A un año de gobierno, vale recordar las palabras del ex Presidente Juan Domingo Perón, al afirmar que "mejor que decir es hacer, y mejor que prometer es realizar".
viernes, 10 de diciembre de 2004
Carta Abierta
(PILAR DE TODOS, 10/12/2004)
A los que no se meten en política
A los que descreen de la política
A los que están convencidos de que la política no es para ellos
A los que están convencidos de que los políticos son todos iguales
Estimado amigo,
Te agradezco muchísimo que te tomes el tiempo para leer esta carta.
Posiblemente coincida con tu diagnóstico de porqué estamos cómo estamos; pienso distinto a vos en las acciones que hay que tomar para que esa realidad sea menos trágica.
Creo que hay que criticar "de frente", y ser sincero con respecto a las cosas que vemos mal, aunque entiendo que te puede aburrir leer mis opiniones y propuestas. Quizás tu desengaño, como el de muchos, sea con los partidos políticos y no con "la política".
Personalmente creo que la manera de cambiar la realidad es precisamente actuando en política, entendiéndola como una herramienta para acceder al poder democráticamente, y desde esa posición, impulsar los cambios que -coincidirás conmigo- se requieren (la otra alternativa es acceder al poder por la fuerza, como algunos añoran, o sumarse a un partido "tradicional" para llegar rápido).
Pero si los que nos consideramos honestos nos quedamos mirando la realidad por tele, le estaremos dejando el lugar a "los Zúccaro" (no es nada personal, pero digo "los Zúccaro" como forma de referirme a la clase de personajes a los vos te referís cuando decís que todos los políticos son iguales), que durante demasiados años de sus vidas viveron de "la política" (o sea, de todos nosotros); porque para bien o para mal, siempre alguien nos gobierna (afortunadamente).
En mi caso, sabrás que trabajo en relación de dependencia desde los 14 años (hoy tengo 42), de modo que nunca necesité acercarme a "la política" para vivir; y más allá del partido político al que pertenezca, pretendo actuar en un espacio que sea profundamente democrático (y no en uno en el que cuando llegan las elecciones internas se pongan de acuerdo entre dos o tres para "acordar" quien será el jefe, o que cuando llegan las generales se arreglan para acomodarse en una lista que a menudo da miedo): y además, ese espacio al que aspiro debe tener (como bien lo señalás vos) el ojo puesto en las "cosas importantes": la pobreza, la marginación, la falta de servicios públicos, el desempleo, la inseguridad, etc., etc.
Claro que además "del ojo puesto en...", se requieren RECURSOS, y esos recursos son precisamente los que este gobierno, y otros, malgastan en pagar favores políticos, cuando no cosas peores. Por eso, en la medida en que a través de notas de opinión, charlas personales, e-mails, o lo que sea, tengamos la capacidad de dialogar y pensar porqué nos pasa como sociedad lo que nos pasa, y debatir como podríamos mejorarlo, estaremos un poco más cerca de lograr que las cosas cambien.
Por supuesto que sería mucho más fácil (y menos esforzado) hablar con algunas personas y empresas (a menudo concesionarias de servicios públicos), y pedirles una "ayuda" para la campaña; el problema es que después los "favores" se devuelven.
El otro camino, el que yo elejí, el de decir mi verdad por los medios que tenga a mi alcance, NO ES IGUAL al que elijen "los Zúccaro": es muchísimo más largo y sacrificado, pero, ¿sabés qué? a la noche llego al barrio y miro a mis vecinos y a mi familia a los ojos, y le agradezco a Dios y a mis padres que me hayan puesto en la senda en la que estoy.
¡No te conformes con eso de que "son todos iguales", o "la política no es para mí"!. Como dijo Almafuerte, "No te des por vencido ni aun vencido". Involucrate, participá; no olvides nunca que nuestro país sufrió (y sufre hoy) mucho por culpa de los que no se involucran nunca en nada.
Te mando un abrazo y cuando nos veamos personalmente seguimos la charla.
A los que no se meten en política
A los que descreen de la política
A los que están convencidos de que la política no es para ellos
A los que están convencidos de que los políticos son todos iguales
Estimado amigo,
Te agradezco muchísimo que te tomes el tiempo para leer esta carta.
Posiblemente coincida con tu diagnóstico de porqué estamos cómo estamos; pienso distinto a vos en las acciones que hay que tomar para que esa realidad sea menos trágica.
Creo que hay que criticar "de frente", y ser sincero con respecto a las cosas que vemos mal, aunque entiendo que te puede aburrir leer mis opiniones y propuestas. Quizás tu desengaño, como el de muchos, sea con los partidos políticos y no con "la política".
Personalmente creo que la manera de cambiar la realidad es precisamente actuando en política, entendiéndola como una herramienta para acceder al poder democráticamente, y desde esa posición, impulsar los cambios que -coincidirás conmigo- se requieren (la otra alternativa es acceder al poder por la fuerza, como algunos añoran, o sumarse a un partido "tradicional" para llegar rápido).
Pero si los que nos consideramos honestos nos quedamos mirando la realidad por tele, le estaremos dejando el lugar a "los Zúccaro" (no es nada personal, pero digo "los Zúccaro" como forma de referirme a la clase de personajes a los vos te referís cuando decís que todos los políticos son iguales), que durante demasiados años de sus vidas viveron de "la política" (o sea, de todos nosotros); porque para bien o para mal, siempre alguien nos gobierna (afortunadamente).
En mi caso, sabrás que trabajo en relación de dependencia desde los 14 años (hoy tengo 42), de modo que nunca necesité acercarme a "la política" para vivir; y más allá del partido político al que pertenezca, pretendo actuar en un espacio que sea profundamente democrático (y no en uno en el que cuando llegan las elecciones internas se pongan de acuerdo entre dos o tres para "acordar" quien será el jefe, o que cuando llegan las generales se arreglan para acomodarse en una lista que a menudo da miedo): y además, ese espacio al que aspiro debe tener (como bien lo señalás vos) el ojo puesto en las "cosas importantes": la pobreza, la marginación, la falta de servicios públicos, el desempleo, la inseguridad, etc., etc.
Claro que además "del ojo puesto en...", se requieren RECURSOS, y esos recursos son precisamente los que este gobierno, y otros, malgastan en pagar favores políticos, cuando no cosas peores. Por eso, en la medida en que a través de notas de opinión, charlas personales, e-mails, o lo que sea, tengamos la capacidad de dialogar y pensar porqué nos pasa como sociedad lo que nos pasa, y debatir como podríamos mejorarlo, estaremos un poco más cerca de lograr que las cosas cambien.
Por supuesto que sería mucho más fácil (y menos esforzado) hablar con algunas personas y empresas (a menudo concesionarias de servicios públicos), y pedirles una "ayuda" para la campaña; el problema es que después los "favores" se devuelven.
El otro camino, el que yo elejí, el de decir mi verdad por los medios que tenga a mi alcance, NO ES IGUAL al que elijen "los Zúccaro": es muchísimo más largo y sacrificado, pero, ¿sabés qué? a la noche llego al barrio y miro a mis vecinos y a mi familia a los ojos, y le agradezco a Dios y a mis padres que me hayan puesto en la senda en la que estoy.
¡No te conformes con eso de que "son todos iguales", o "la política no es para mí"!. Como dijo Almafuerte, "No te des por vencido ni aun vencido". Involucrate, participá; no olvides nunca que nuestro país sufrió (y sufre hoy) mucho por culpa de los que no se involucran nunca en nada.
Te mando un abrazo y cuando nos veamos personalmente seguimos la charla.
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