La semana pasada, en la cena anual de la Fundación Por Pilar, el gobernador Solá dijo que Pilar "está lleno de oportunidades y peligros". La tragedia que encierra esta paradoja es que en nuestro distrito, todas las oportunidades están de un lado, y los peligros, del otro.
Hace 21 años, cuando retornaba la Democracia, el entonces Intendente de Pilar, "Luiso" Lagomarsino, iba grabando su nombre en el corazón de los vecinos más humildes a fuerza de capacidad de trabajo, austeridad y pasión por ayudar a los más humildes: "me podrán echar por muchas cosas, pero nunca por ladrón", solía decir.
Han pasado más de dos décadas, y el recuerdo de "Luiso" por momentos se agiganta; los más humildes se preguntan hoy cómo era posible administrar el municipio en aquel entonces, prestar servicios de iluminación, agua corriente y cloacas, asfaltar calles y recoger la basura con sólo 482 empleados. No entienden cómo, a pesar de ser uno de los distritos que más inversiones recibió en todos estos años, la calle en la que viven siga siendo de tierra, y el que ahora ocupa el sillón del Alcalde Lorenzo López se reconforte inaugurando algún que otro entoscado, o reinaugurando por enésima vez el Hospital Falcón de Del Viso.
Haciendo una simple extrapolación, si en 1980 éramos ochenta y cuatro mil almas, y hoy somos doscientos treinta y dos mil -2,8 veces más- el municipio debería contar con mil trescientos cincuenta empleados, pero tiene exactamente mil empleados más; y ello sin considerar que ahora hay cientos de empleados que trabajan por fuera de la planta municipal, en los servicios concesionados de recolección de residuos, mantenimiento del alumbrado público, y agua corriente y cloacas.
En 1980 teníamos menos de cuarenta urbanizaciones cerradas; hoy rondan las doscientas, que también es la cifra de industrias radicadas en el partido.
Sin embargo, semejante nivel de inversiones nunca llegó a beneficiar a los más pobres. La connivencia de funcionarios inescrupulosos junto con inversores ávidos de seguir llenando sus bolsillos, lograron que la copa nunca se derrame sobre los desposeídos de esta tierra; los "unos" han conformado una asociación que tiene como objetivo "diseñar el Pilar del futuro" y acaparar todas las oportunidades, mientras que los "otros", los excluídos, van asistiendo azorados a una realidad en la que lo único que abunda son los peligros, y que les niega hasta el derecho de acceder a los espacios públicos, esos que deberían servir como elemento de integración y equidad.
Pilar tiene decenas de cursos de agua, pero salvo alguna que otra excepción, ¿cuál de ellos está a la mano de cualquiera para llevar a sus hijos a pescar?. Haga el lector la prueba, y comprobará que no es fácil; día a día son más las calles que van dejando de ser bienes públicos para venderse, y ni siquiera al "mejor postor", porque normalmente el gobierno las entrega por venta directa.
"Con la venta de las calles haremos asfaltos", dijo Zúccaro, pero el presupuesto aprobado para el año que viene lo desmiente. En 2005 no habrá dinero para asfaltos, salvo que alguna extraña conjunción de astros derrame sobre el municipio fondos provenientes de la Provincia, de la Nación, o de algún esquivo organismo multilateral de crédito.
"Nadie miente tanto como el que sabe que no va a cumplir": si Zúccaro hubiera querido garantizar que el destino del dinero que ingresaría por la venta de calles públicas sería el de hacer asfaltos, hubiera constituido un fondo fiduciario, para que su propio gobierno no tenga ni la chequera ni la Banelco; porque -se sabe- nadie gasta peor que aquél que decide, como él, en qué gastar la plata de otros.
En los municipios realmente de "puertas abiertas", y participativos, son los propios vecinos los que deciden cuáles son sus prioridades mediante el debate del presupuesto participativo. En los otros, el destino de los recursos es, como afirmó en una charla el Secretario de Hacienda de Zúccaro, "una formalidad".
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jueves, 9 de diciembre de 2004
Depredadores
La semana pasada, en la cena anual de la Fundación Por Pilar, el gobernador Solá dijo que Pilar "está lleno de oportunidades y peligros". La tragedia que encierra esta paradoja es que en nuestro distrito, todas las oportunidades están de un lado, y los peligros, del otro.
Hace 21 años, cuando retornaba la Democracia, el entonces Intendente de Pilar, "Luiso" Lagomarsino, iba grabando su nombre en el corazón de los vecinos más humildes a fuerza de capacidad de trabajo, austeridad y pasión por ayudar a los más humildes: "me podrán echar por muchas cosas, pero nunca por ladrón", solía decir.
Han pasado más de dos décadas, y el recuerdo de "Luiso" por momentos se agiganta; los más humildes se preguntan hoy cómo era posible administrar el municipio en aquel entonces, prestar servicios de iluminación, agua corriente y cloacas, asfaltar calles y recoger la basura con sólo 482 empleados. No entienden cómo, a pesar de ser uno de los distritos que más inversiones recibió en todos estos años, la calle en la que viven siga siendo de tierra, y el que ahora ocupa el sillón del Alcalde Lorenzo López se reconforte inaugurando algún que otro entoscado, o reinaugurando por enésima vez el Hospital Falcón de Del Viso.
Haciendo una simple extrapolación, si en 1980 éramos ochenta y cuatro mil almas, y hoy somos doscientos treinta y dos mil -2,8 veces más- el municipio debería contar con mil trescientos cincuenta empleados, pero tiene exactamente mil empleados más; y ello sin considerar que ahora hay cientos de empleados que trabajan por fuera de la planta municipal, en los servicios concesionados de recolección de residuos, mantenimiento del alumbrado público, y agua corriente y cloacas.
En 1980 teníamos menos de cuarenta urbanizaciones cerradas; hoy rondan las doscientas, que también es la cifra de industrias radicadas en el partido.
Sin embargo, semejante nivel de inversiones nunca llegó a beneficiar a los más pobres. La connivencia de funcionarios inescrupulosos junto con inversores ávidos de seguir llenando sus bolsillos, lograron que la copa nunca se derrame sobre los desposeídos de esta tierra; los "unos" han conformado una asociación que tiene como objetivo "diseñar el Pilar del futuro" y acaparar todas las oportunidades, mientras que los "otros", los excluídos, van asistiendo azorados a una realidad en la que lo único que abunda son los peligros, y que les niega hasta el derecho de acceder a los espacios públicos, esos que deberían servir como elemento de integración y equidad.
Pilar tiene decenas de cursos de agua, pero salvo alguna que otra excepción, ¿cuál de ellos está a la mano de cualquiera para llevar a sus hijos a pescar?. Haga el lector la prueba, y comprobará que no es fácil; día a día son más las calles que van dejando de ser bienes públicos para venderse, y ni siquiera al "mejor postor", porque normalmente el gobierno las entrega por venta directa.
"Con la venta de las calles haremos asfaltos", dijo Zúccaro, pero el presupuesto aprobado para el año que viene lo desmiente. En 2005 no habrá dinero para asfaltos, salvo que alguna extraña conjunción de astros derrame sobre el municipio fondos provenientes de la Provincia, de la Nación, o de algún esquivo organismo multilateral de crédito.
"Nadie miente tanto como el que sabe que no va a cumplir": si Zúccaro hubiera querido garantizar que el destino del dinero que ingresaría por la venta de calles públicas sería el de hacer asfaltos, hubiera constituido un fondo fiduciario, para que su propio gobierno no tenga ni la chequera ni la Banelco; porque -se sabe- nadie gasta peor que aquél que decide, como él, en qué gastar la plata de otros.
En los municipios realmente de "puertas abiertas", y participativos, son los propios vecinos los que deciden cuáles son sus prioridades mediante el debate del presupuesto participativo. En los otros, el destino de los recursos es, como afirmó en una charla el Secretario de Hacienda de Zúccaro, "una formalidad".
Hace 21 años, cuando retornaba la Democracia, el entonces Intendente de Pilar, "Luiso" Lagomarsino, iba grabando su nombre en el corazón de los vecinos más humildes a fuerza de capacidad de trabajo, austeridad y pasión por ayudar a los más humildes: "me podrán echar por muchas cosas, pero nunca por ladrón", solía decir.
Han pasado más de dos décadas, y el recuerdo de "Luiso" por momentos se agiganta; los más humildes se preguntan hoy cómo era posible administrar el municipio en aquel entonces, prestar servicios de iluminación, agua corriente y cloacas, asfaltar calles y recoger la basura con sólo 482 empleados. No entienden cómo, a pesar de ser uno de los distritos que más inversiones recibió en todos estos años, la calle en la que viven siga siendo de tierra, y el que ahora ocupa el sillón del Alcalde Lorenzo López se reconforte inaugurando algún que otro entoscado, o reinaugurando por enésima vez el Hospital Falcón de Del Viso.
Haciendo una simple extrapolación, si en 1980 éramos ochenta y cuatro mil almas, y hoy somos doscientos treinta y dos mil -2,8 veces más- el municipio debería contar con mil trescientos cincuenta empleados, pero tiene exactamente mil empleados más; y ello sin considerar que ahora hay cientos de empleados que trabajan por fuera de la planta municipal, en los servicios concesionados de recolección de residuos, mantenimiento del alumbrado público, y agua corriente y cloacas.
En 1980 teníamos menos de cuarenta urbanizaciones cerradas; hoy rondan las doscientas, que también es la cifra de industrias radicadas en el partido.
Sin embargo, semejante nivel de inversiones nunca llegó a beneficiar a los más pobres. La connivencia de funcionarios inescrupulosos junto con inversores ávidos de seguir llenando sus bolsillos, lograron que la copa nunca se derrame sobre los desposeídos de esta tierra; los "unos" han conformado una asociación que tiene como objetivo "diseñar el Pilar del futuro" y acaparar todas las oportunidades, mientras que los "otros", los excluídos, van asistiendo azorados a una realidad en la que lo único que abunda son los peligros, y que les niega hasta el derecho de acceder a los espacios públicos, esos que deberían servir como elemento de integración y equidad.
Pilar tiene decenas de cursos de agua, pero salvo alguna que otra excepción, ¿cuál de ellos está a la mano de cualquiera para llevar a sus hijos a pescar?. Haga el lector la prueba, y comprobará que no es fácil; día a día son más las calles que van dejando de ser bienes públicos para venderse, y ni siquiera al "mejor postor", porque normalmente el gobierno las entrega por venta directa.
"Con la venta de las calles haremos asfaltos", dijo Zúccaro, pero el presupuesto aprobado para el año que viene lo desmiente. En 2005 no habrá dinero para asfaltos, salvo que alguna extraña conjunción de astros derrame sobre el municipio fondos provenientes de la Provincia, de la Nación, o de algún esquivo organismo multilateral de crédito.
"Nadie miente tanto como el que sabe que no va a cumplir": si Zúccaro hubiera querido garantizar que el destino del dinero que ingresaría por la venta de calles públicas sería el de hacer asfaltos, hubiera constituido un fondo fiduciario, para que su propio gobierno no tenga ni la chequera ni la Banelco; porque -se sabe- nadie gasta peor que aquél que decide, como él, en qué gastar la plata de otros.
En los municipios realmente de "puertas abiertas", y participativos, son los propios vecinos los que deciden cuáles son sus prioridades mediante el debate del presupuesto participativo. En los otros, el destino de los recursos es, como afirmó en una charla el Secretario de Hacienda de Zúccaro, "una formalidad".
miércoles, 1 de diciembre de 2004
Patrañas
Refiriéndose a la incompatibilidad del titular de la Unidad Ejecutora de Políticas Estratégicas (UEPE) de la comuna por ser "juez y parte" en la negociación por la venta de calles de los countries, el Jefe de Gabinete Osvaldo Pugliese afirmó el martes por FM Plaza que "decir que la función del Ingeniero Gutiérrez es incompatible, son patrañas".
Es sabido que en el gobierno local Pugliese es a Zúccaro lo que "los Fernández" son a Kirchner: un "explicador" oficial. Pero pretender convencer de que los hechos son distintos a como en realidad son, es subestimar la capacidad de nosotros los ciudadanos.
El acuerdo entre los countries y el gobierno tuvo como interlocutor exclusivo por parte del municipio a Eduardo Gutiérrez, quien es a la vez presidente de varias empresas de construcciones públicas y privadas, titular de la Cámara Empresaria de Desarrolladores Urbanos.
La ley Orgánica de las Municipalidades establece que "no se admitirán como miembros de la Municipalidad los que directa o indirectamente estén interesados en algún contrato en el que la Municipalidad sea parte". Si esta inhabilidad fuera poco, también la Ley de Ética Pública establece que es incompatible con el ejercicio de la función pública "dirigir, administrar, representar, patrocinar, asesorar, o de cualquier otra forma prestar servicios a quien gestione o tenga una concesión o sea proveedor del Estado, o realice actividades reguladas por éste, siempre que el cargo público desempeñado tenga competencia funcional directa respecto de la contratación, obtención, gestión o control de tales concesiones, beneficios o actividades".
Zúccaro debería conocer (y Pugliese como su jefe de gabinete y abogado también) que designar a Gutiérrez como titular de la UEPE, y ponerlo a negociar la venta de calles, es poner al zorro a cuidar las ovejas; el conflicto de intereses es absoluto; y por lo tanto, inadmisible.
Otra vez el Concejo
También los concejales, que hoy jueves se aprestan a aprobar el convenio, deberían enterarse que asumirán la responsabilidad no sólo política, sino también administrativa, civil y penal en caso de convalidarlo.
Por otro lado, tanto la prensa como la oposición dentro del deliberativo le han solicitado al ejecutivo copia del convenio suscrito. También yo lo he solicitado. No hubo respuesta ninguna; o quizás esa haya sido la respuesta: al no informar ampliamente sobre las características de lo convenido, es de suponer que no favorece al interés general, sino a intereses particulares.
La doctrina referida a la venta de calles dice que si bien no poseen un "valor de mercado", se toma un promedio del valor de la tierra libre de mejoras, que en el caso de los 4 countries del acuerdo, está cerca de los 100 dólares por metro cuadrado, ¡contra los menos de 3 dólares que se acordaron!.
La gran estafa
A los vecinos de la calle Derqui, arteria que hasta ahora une la Ruta 8 con la colectora de Panamericana entre el Country Mapuche y su campo de deportes, no les irá bien: el municipio decidió vender unas cuadras de dicha calle al country, de modo que los vecinos no podrán utilizarla; para llegar a Panamericana, deberán hacer unas cuantas cuadras más. Y aunque el propio Zúccaro les prometió que asfaltarán su calle, hoy de tierra, ellos sospechan que la calle Derqui se transformará en la entrada de servicio de Mapuche, agrediéndolos con un incesante tránsito de camiones y vehículos que hoy no sufren.
Algo similar ocurrirá en Manuel Alberti, en donde Pugliese aseguró que se realizarían obras con un 20% de lo aportado por el country Tortugas, pero las prioridades de dichos trabajos no serán establecidas por la propia comunidad en función de sus intereses, sino que las establecerá el propio country.
¿Y el 80% restante de lo que se recaude?: el gobierno dijo que será exclusivamente destinado a la obra pública; sin embargo, analizando la ampliación presupuestaria, es un hecho que el dinero se destinará casi en su totalidad a pagar los sueldos de los nuevos empleados que esta gestión incorporó.
En síntesis, hoy tenemos calles internas y externas que son del dominio público; mañana, cuando el dinero obtenido por la venta de calles se haya malgastado, y tengamos que seguir pagando los sueldos de la engrosada planta comunal, sólo tendremos más deuda pública.
Y eso, en palabras de Thomas Jefferson, es una estafa.
Es sabido que en el gobierno local Pugliese es a Zúccaro lo que "los Fernández" son a Kirchner: un "explicador" oficial. Pero pretender convencer de que los hechos son distintos a como en realidad son, es subestimar la capacidad de nosotros los ciudadanos.
El acuerdo entre los countries y el gobierno tuvo como interlocutor exclusivo por parte del municipio a Eduardo Gutiérrez, quien es a la vez presidente de varias empresas de construcciones públicas y privadas, titular de la Cámara Empresaria de Desarrolladores Urbanos.
La ley Orgánica de las Municipalidades establece que "no se admitirán como miembros de la Municipalidad los que directa o indirectamente estén interesados en algún contrato en el que la Municipalidad sea parte". Si esta inhabilidad fuera poco, también la Ley de Ética Pública establece que es incompatible con el ejercicio de la función pública "dirigir, administrar, representar, patrocinar, asesorar, o de cualquier otra forma prestar servicios a quien gestione o tenga una concesión o sea proveedor del Estado, o realice actividades reguladas por éste, siempre que el cargo público desempeñado tenga competencia funcional directa respecto de la contratación, obtención, gestión o control de tales concesiones, beneficios o actividades".
Zúccaro debería conocer (y Pugliese como su jefe de gabinete y abogado también) que designar a Gutiérrez como titular de la UEPE, y ponerlo a negociar la venta de calles, es poner al zorro a cuidar las ovejas; el conflicto de intereses es absoluto; y por lo tanto, inadmisible.
Otra vez el Concejo
También los concejales, que hoy jueves se aprestan a aprobar el convenio, deberían enterarse que asumirán la responsabilidad no sólo política, sino también administrativa, civil y penal en caso de convalidarlo.
Por otro lado, tanto la prensa como la oposición dentro del deliberativo le han solicitado al ejecutivo copia del convenio suscrito. También yo lo he solicitado. No hubo respuesta ninguna; o quizás esa haya sido la respuesta: al no informar ampliamente sobre las características de lo convenido, es de suponer que no favorece al interés general, sino a intereses particulares.
La doctrina referida a la venta de calles dice que si bien no poseen un "valor de mercado", se toma un promedio del valor de la tierra libre de mejoras, que en el caso de los 4 countries del acuerdo, está cerca de los 100 dólares por metro cuadrado, ¡contra los menos de 3 dólares que se acordaron!.
La gran estafa
A los vecinos de la calle Derqui, arteria que hasta ahora une la Ruta 8 con la colectora de Panamericana entre el Country Mapuche y su campo de deportes, no les irá bien: el municipio decidió vender unas cuadras de dicha calle al country, de modo que los vecinos no podrán utilizarla; para llegar a Panamericana, deberán hacer unas cuantas cuadras más. Y aunque el propio Zúccaro les prometió que asfaltarán su calle, hoy de tierra, ellos sospechan que la calle Derqui se transformará en la entrada de servicio de Mapuche, agrediéndolos con un incesante tránsito de camiones y vehículos que hoy no sufren.
Algo similar ocurrirá en Manuel Alberti, en donde Pugliese aseguró que se realizarían obras con un 20% de lo aportado por el country Tortugas, pero las prioridades de dichos trabajos no serán establecidas por la propia comunidad en función de sus intereses, sino que las establecerá el propio country.
¿Y el 80% restante de lo que se recaude?: el gobierno dijo que será exclusivamente destinado a la obra pública; sin embargo, analizando la ampliación presupuestaria, es un hecho que el dinero se destinará casi en su totalidad a pagar los sueldos de los nuevos empleados que esta gestión incorporó.
En síntesis, hoy tenemos calles internas y externas que son del dominio público; mañana, cuando el dinero obtenido por la venta de calles se haya malgastado, y tengamos que seguir pagando los sueldos de la engrosada planta comunal, sólo tendremos más deuda pública.
Y eso, en palabras de Thomas Jefferson, es una estafa.
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